Fotonoviembre | Protect Me. Cristina Fontsaré
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Protect Me. Cristina Fontsaré

PROTECT ME. Cristina Fontsare

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9] Del 8 al 30 de noviembre de 2013 Centro de Arte La Recova -Sala anexa Plaza Isla de la Madera, s/n Tel: 922 609 412. Horario: M-S de 11:00 a 13:00 h y de 18:00 a 21:00 h D de 11:00 a 14:00 h

PROTECT ME. Cristina FontsareCristina Fontsaré

 El trabajo de Cristina Fontsaré se halla más cerca de la ensoñación que del documento. Aquí se concitan las huellas de una realidad presente y las de un deseo largamente anunciado. Lo real y lo imaginario conviven armónicamente entre las tinieblas de las que emanan presencias inquietantes, ya sea en mitad de una gasolinera, al borde de una carretera, en una rotonda iluminada o frente a un edificio solitario. Al provocar ese feliz encuentro entre lo vivido y lo imaginado, la autora introduce de forma intuitiva un elemento característico en su obra: una narrativa que propone relatos visuales inconclusos más que meras instantáneas al uso. Para ello incorpora sensaciones que no pertenecen al mundo real, sino a la transustanciación poética practicada cuando fotografía esos paisajes. Sus “no lugares” nocturnos funcionan como “espacios de ocupación temporal” que nos remiten tanto al encuentro como a la pérdida. El halo luminoso que baña estos escenarios nocturnos invoca los anhelos de los personajes que los habitan. Pero,  cuando el paisaje cobra un protagonismo absoluto, es la voz en off de la artista la que se manifiesta sobre el territorio. Por eso, muchos de los títulos de sus obras nos remiten a un determinado estado emocional que trasciende el propio paisaje. La imagen se erige aquí en un mecanismo activador de los afectos, las angustias o los deseos. Podríamos hablar en realidad de paisajes post-románticos. Porque, más que sobre la naturaleza abrupta, las emociones se vuelcan sobre arquitecturas y construcciones geométricas que dinamitan la experiencia del paisaje salvaje. La autora fotografía invariablemente territorios donde estas estructuras artificiales, sin intención estética alguna, se abren paso entre las sombras nocturnas. Así encontramos pancartas publicitarias convertidas en esculturas de luz, gasolineras o rotondas sin función, a modo de islas luminosas, de territorios desangelados. Sometidos a una economía geométrica eficaz, estos lugares le disputan el terreno a la naturaleza cercana. Son al mismo tiempo espacios de luz aislados e integrados en mitad de la nada que los acompaña. La naturaleza nocturna es pues un telón de fondo, un elemento secundario que enmarca y da cabida al espectáculo de la desolación. Los personajes protagonistas deambulan sin rumbo en el límite entre la luz y la oscuridad. Sus apariciones se producen en paisajes sin identidad, en zonas residenciales de las periferias urbanas que exhiben vanidosas sus falsas promesas de libertad. Pero es ahí, en mitad del paisaje degradado, donde la artista practica el simulacro del reencuentro anhelado, a la espera de que alguien la rescate de una noche sin fin.

José Gómez Isla

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