Alby Álamo, «El culto»

Alby Álamo, «El culto»

Alby Álamo

«El Culto», Alby Álamo

 

En noviembre de 2012 mi amigo Francho me invitó a “El culto”, como el mismo lo llamó en alguna ocasión. El culto era una misa evangélica brasileña en Berlín en la que ascendían a su pastor. Lo primero que le pregunté a Francho era si podía llevar mi cámara, a lo que me contestó que si. No sabía lo que me iba a encontrar allí y ni mucho menos que de aquella invitación sacaría material para un video.

 

La cámara me sirvió un poco como escudo para poder adquirir distancia de los acontecimientos, pero enseguida noté también que allí se concentraban muchos temas que rondaban en mi cabeza. Uno de esos temas era la importancia de las imágenes en pequeñas comunidades, el papel que tienen y como funcionan. Pese a que en una misa de estas características las imágenes en sí no están de cuerpo presente, lo están de otras muchas formas por medio del ritual, los gestos y la puesta en escena.

 

Cuando empecé a editar todo este material me di cuenta de que necesitaba ser contado mediante la palabra. Tenía sentido que un rito que se basa en textos sagrados fuera descrito también mediante medios similares. La narración adquirió de este modo un papel central en el video a través de mi voz en primera persona, pero intenté que esa voz generara interrogantes alejándose de la figura del narrador omnisciente. Así es como esa primera persona se transformó en un personaje ficticio que apela a la confianza del espectador en su relato, a veces incluso pidiéndole que generen ellos mismos las imágenes que no pude grabar.

 

De esta forma en el video asistimos a una documental ficcionalizado (¿acaso no lo son todos?) en el que la relación del espectador con la historia contada se asemeja en gran medida a la del creyente con los textos sagrados.

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Alby Álamo, «El culto»

Alby Álamo, «El culto»

Alby Alamo

Alby Álamo

 
 

In November 2012, my friend Franchoinvited me to «The Cult», as he himself once called it. The Cult was a Brazilian evangelical mass in Berlin at which a pastor was to be ordained. The first thing I asked Franchowas if I would be able to bring my camera, to which he replied that I could. I did not know what to expect and had no idea if the invitation would lead to any material for a video.

 

The camera acted as a shield and helped me keep a distance from events, but I realised straight away that there were many things going round in my head there. One of them was the importance of images in such small communities, and the role they played and how they worked. Although in a mass like this one, the images themselves were not physically present, but appeared in many other ways through rituals, gestures and the setting itself.

 

When I started to edit all the material, I realised that the story would need to be told throughwords. It made sense to me that a rite based on sacred texts should also be similarly described. The narrative thus acquired a central role in the video in the form of my voice in first person, but I wanted that voice to raise questions separately from the figure of the all-knowing narrator. This is how the first person became a fictional character, calling for the viewer’s belief in the story, and sometimes even asking them to form the images for themselves that I was unable to record.

 

In the video, therefore, we see a fictionalized documentary (and which are not?) where the viewer’s relationship with the story told is rather like that of a believer with a sacred text.

 

 

 

 

De esta forma en el video asistimos a una documental ficcionalizado (¿acaso no lo son todos?) en el que la relación del espectador con la historia contada se asemeja en gran medida a la del creyente con los textos sagrados.

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