CARLOS CHEVILLY

(Tenerife, 1918 – 1978)

En los años inmediatos a la guerra civil, durante la posguerra, Carlos Chevilly pinta una serie de bodegones sobrios y desnudos en atmósferas silenciosas, casi mágicas, que establecen ciertos paralelismos con la obra de otros pintores de la llamada Nueva objetividad. Desde un punto de vista espacial, conecta con la pintura metafísica anterior a la guerra, especialmente con la obra de De Chirico. Sus cuadros destacan por la inquietante extrañeza y la irrealidad que consigue imprimir a sus naturalezas muertas y retratos. Su pintura encuentra grandes dosis de afinidad con los pintores españoles —Cossío, Ponce de León o Ramón Gaya— que practican durante esos años el denominado «regreso al orden», inscrito en una figuración renovadora.

Naturaleza muerta con cactus, 1949.

Óleo sobre tela, 23 x 19 cm.

Colección TEA

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